México D. F. a 6 de septiembre de 2013.
Al presidente de México.
Al Gobierno del D. F.
A las autoridades federales.
A los trabajadores petroleros.
Al pueblo en general.
Sobre la manifestación del 2 de octubre de 2013:
Los denominados enfrentamientos entre los diferentes grupos
policíacos y los “anarquistas”. Que según las autoridades del Distrito Federal
se registraron en dicha manifestación, no son otra cosa que un montaje
preparado y perpetuado por las mismas “autoridades y grupos policíacos”, con la
finalidad de desacreditar la manifestación, como recurso de la lucha política y
sobre todo criminalizar la protesta social.
El operativo que montaron desde un día antes de la
manifestación no es otra cosa que una provocación al intelecto y al raciocinio
humano, blindaron muchas calles del centro de la Ciudad, con planchas o placas
de metal de más de dos metros de altura, cercaron la alameda con vallas
metálicas, agentes policíacos y en algunas partes pusieron láminas metálicas.
Este hecho no tiene precedentes, Miguel Ángel Mancera y
secuaces prepararon un operativo como si en verdad estuvieran esperando la
invasión o toma de la Ciudad de México o algo
por el estilo. O estos Bárbaros están ensayando o preparándose para
cuando el pueblo los eche a patadas por malos y corruptos servidores
públicos. Porque dicho operativo estaba
por demás.
Esté 2 de octubre quedo demostrado lo que todo mundo sabe,
que los granaderos y la policía no están para defender y proteger a la
Ciudadanía, sino todo lo contrario, esté tipo de operativos, en donde enfrentan
a la Ciudadanía, la agreden, la golpean, la detienen y encarcelan, con la
finalidad de intimidarla y aterrorizarla. Éste tipo de estrategia ya no les
funciona. Su demostración de fuerza es un cálculo barato y chafa, quien o
quienes están atrás de esto no son más que unos cerdos, mediocres y Fascistas,
que quieren imponerse por medio de la fuerza y la brutalidad. El comportamiento
de Mancera este 2 de octubre no lo podemos explicar de otra manera.
Hechos:
El 2 de octubre del 2013, me encontraba en la esquina de
Tacuba y Eje Central, exactamente en el camellón que es utilizado por el metro
bus, me encontraba viendo pasar la manifestación que había salido de la plaza
de las tres culturas, también a ese lugar había llegado la manifestación que
venia del Ángel de la Independencia, encabezada por los compañeros de la CNTE
la cual se encontraba sobre la calzada Tacuba a un costado de la Alameda
Central, en dirección hacia el Zócalo Capitalino.
Cabe hacer mención que desde Garibaldi hasta el edificio de
correos había un cerco de granaderos formando vallas de 5 hileras. La calle
Tacuba estaba cercada con granaderos formando vallas de 9 elementos de fondo.
Sobre el eje central viendo hacia la Latino había cuando menos otro bloque de
las mismas dimensiones, como a treinta metros había otro y otro en la entrada de la calle Francisco.
I. Madero, de frente sobre la avenida Tacuba se apreciaban otros contingentes
de las mismas magnitudes.
Los manifestantes del 2 de octubre ya habían decidido
cambiar de estrategia y se dirigían hacia el Ángel de la Independencia, de tal
forma que los organizadores empezaron a dirigir la manifestación hacia dicho
lugar, no permitían que los contingentes se quedaran parados en la esquina
mencionada, de tal forma que la fluidez de la marcha se estaba dando de manera
ordenada, así estuvieron pasando todos y cada uno de los contingentes.
El despliegue policíaco y la vigilancia de la manifestación
estaba a todo lo que daba, se podían observar gentes de civil arriba del Sanborns
que está en contra esquina del edificio de Correos Nacionales y por supuesto
todos los espías que manda el Gobierno del D. F. la policía capitalina,
etc.
Al momento en que estaba pasando el contingente de los
anarquistas, en el lugar indicado, aprecie que los anarquistas les lanzaban
insultos, agua y las botellas de líquido vacías a los granaderos, en realidad
nada grave. El contingente seguía marchando tal vez un poco más lento pero
seguía su camino, de repente se escucharon unos cohetones y los anarquistas
salieron corriendo hacia el otro carril de la calzada México Tacuba, pude
apreciar los rostros de algunos y se veían angustiados y espantados, al igual
que muchos de los participantes que estábamos ahí. Pues no sabíamos que estaba
pasando.
En ese momento no pude apreciar quien había iniciado la agresión
pirotécnica, pero lo que si pude apreciar era que los cuentones desprendían un
humo color blanco el cual se expandía de manera virulenta por el lugar.
Literalmente el contingente de anarquistas fue perseguido,
por unos 50 metros, pero los granaderos regresaron a su lugar, de tal forma que
los anarquistas empezaron a dispersar la hilera de granaderos que se encontraba
en todo el costado de la Alameda que da hacia la calle Tacuba, lanzándolos
hasta la avenida reforma, en ese ínter se seguían oyendo cohetones y con ello
se apreciaba el humo blanco. Una de las particularidades que pude notar es que
los cohetones por lo regular explotaban cerca de los granaderos y a la altura
del piso. Entre algunos de nosotros este hecho levanto sospechas y comentábamos,
que si los petardos cayeran dentro de las filas de los granaderos, lo más
seguro era que los dispersara.
El contingente anarquista avanzo relativamente rápido, de
tal forma que me quede como a la mitad de la calle Tacuba entre el Eje Lázaro
Cárdenas y Reforma, cuando se oyeron una serie de explosiones las cuales
desprendían un humo color naranja, empezaron a gritar que era gas pimienta y
que era muy toxico, la compañera con la que iba me proporciono una parte de su
suéter para que me cubriera el rostro y la nariz, se acercó un joven y nos
ofreció Coca-Cola, echándosela en la superficie del suéter donde íbamos a
respirar, diciendo que serbia para contrarrestar los efectos de dicho gas.
Es conveniente señalar que ese gas es muy toxico, sus
efectos se dan a gran distancia, la irritación de ojos, vías respiratorias y
piel es demasiado fuerte, sus alcances también son considerables, estaba como a
70 metros o más del lugar donde hicieron las detonaciones y sus efectos se
sentían, de tal forma que a las personas que se los arrojaron fueron muy
dañadas.
Llegamos a la calle de Reforma y nos paramos en el camellón
entre la iglesia San Hipólito y una de las entradas del metro Hidalgo, un
contingente de estudiantes decidió no pasar por el Eje Central, por donde se
había generado el desmán.
En eso empecé a ver que empezaron a lanzar cohetones de esos
que avientan en las ferias, cuando menos dos de ellos se los aventaron a la
columna de estudiantes mencionada, uno de ellos paso muy cerca de nosotros como
a un metro de mi cabeza. De repente pasaron 2 muchachas como de unos 20 o 22
años iban muy enojadas una decía “ahorita le voy a decir a esos, que no sean
pendejos, que no nos los avienten a nosotros que se los avienten a los pinches
granaderos” la otra “deberás que son unos pendejos, apoco no saben distinguir entre
un estudiante y un pinche granadero, que poca madre”, en ese momento no le tome
atención a sus comentarios. (Posteriormente me quedo claro que los que
aventaban los “cohetones de barita” eran agentes policiacos vestidos de civil).
A ese lugar llegaron granaderos a caballo y los
manifestantes fueron dispersados, llegando al crucero donde está el monumento
del caballito, ahí si estaba la batalla, aunque muy desigual pero algunos
manifestantes, los cuales no eran anarquistas, sino personas comunes del pueblo,
se estaban enfrentando con los granaderos, las escaramuzas duraron varios
minutos hubo muchos golpeados, básicamente del lado de los manifestantes, ya
que estos no traían nada para pelear mucho menos para protegerse.
Descalabrados, golpeados en el rostro, etc.,
Cabe señalar que muchos de los manifestantes que no
interveníamos en la gresca nos dirigíamos a los diferentes grupos de granaderos
para señalarles que lo que ocasionaba la violencia era su presencia que se
fueran a las orillas de las calles en las banquetas, los que contestaban eran
personas vestidas de civil. Era muy notorio que estaban bajo los efectos de
algún tipo de droga y lo más seguro es que son los mandos de los granaderos.
Porque estos obedecían sus instrucciones.
Cerca de ese lugar está el campamento del magisterio
(monumento a la Revolución) muchos mentores se desplazaron a dicho crucero para
ver que estaba pasando y les mandaron un grupo de granaderos, tal vez para
provocarlos.
Los maestros empezaron a gritar una serie de consignas
pacifistas, “no violencia, no violencia” “somos maestros no delincuentes” “con
los civiles muy chingones, pero con el narco maricones” y otras que no
recuerdo, los maestros se agarraron de los brazos haciendo cadenas humanas para
resistir el embate de los granaderos, los cuales al ver que los maestros no
entrarían en su provocación se tuvieron que retirar. Es conveniente señalar que
cuando menos dos individuos en diferentes momentos se acercaron por el lado de
los maestros con sendas piedras con la finalidad de arrojársela a los
granaderos para que estos tuvieran el pretexto y se les dejaran ir a golpes a
los mentores, pero fueron descubiertos a uno le quitaron la piedra y le dijeron
que se retirara del lugar, el otro iba más decidido pero la gente y los maestros
le gritaron que se retirara y que no arrojara la piedra, incluso se le amenazo
que si lanzaba la piedra lo íbamos a detener, la presión fue tal que dejo caer
la piedra y se fue del lugar, muchos de los que estábamos ahí señalábamos que
eran provocadores, al servicio del gobierno Capitalino, en pocas palabras
policías vestidos de civil.
Seguimos caminando y una cuadra antes de llegar a la calle
Paris donde se encuentra el senado estaba una sola persona enfrentando a un
pelotón como de 70 granaderos, veía la escena y me quedaba sorprendido. El
joven traía una playera hecha girones y como si hubiera sido revolcada en la
tierra, pero él estaba bien peinado, sin ningún tipo de golpes o revolcado de
su pantalón y empezaron a caer petardos cerca de los granaderos, los
contingentes que iban pasando aplaudían y gritaban “duro, duro”, los cohetes
caían a uno o dos metros de distancia de los granaderos estos tan solo
acercaban sus escudos, empezaron a caer muchos cohetes y trate de ver quien los
estaba arrojando y de donde los estaban arrojando. Es convenirte indicar que
eran los mismos cohetones que habían estado arrojando desde el inicio de la
gresca y producían el mismo humo blanco y hacían el mismo ruido cuando
explotaban. De ahí que la manufactura de estos petardos es la misma y sus
características también.
Pues bien estaban siendo arrojados desde el costado más
distante de los granaderos en torno a los manifestantes. Los cohetones de ese
tipo eran arrojados por los mismos granaderos y caían cerca de sus pies. Con
eso engañaban a los manifestantes de que los están atacando y les da la
oportunidad de arremeter contra los mismos.
El sujeto que mencionábamos en poco tiempo empezó a jalar a
más jóvenes para enfrentar a los granaderos, decía a grito abierto y medio
sollozando “estos desgraciados se llevaron a mi vieja, la quiero de vuelta”
“que me la regresen o que me lleven a mí también”.
Muchos jóvenes tanto hombres como mujeres cayeron en su
juego y empezaron a enfrentar a los granaderos de manera verbal, un grupo de
personas con más experiencia nos dimos cuenta de que estaban cayendo en una
trampa y que los iban a golpear y a detener. Nos pusimos en medio de los
granaderos y los jóvenes y empezamos a dialogar con ellos, una joven estaba
indignada y me encaro, “como es posible que se pongan de su lado en lugar que
los golpeemos” le comente que observara el escenario y analizara a la persona
que los estaba incitando al enfrentamiento, rápidamente llego a la conclusión
que era un farsante.
Hay que señalar que los granaderos siempre y en todo momento
avanzaban hacia los jóvenes. Este hecho notoriamente es una provocación, les
exigimos que dejaran de moverse que ya no avanzaran, incluso un grupo de
personas que estaba entre los granaderos y los jóvenes dejaron de caminar para
obstruirles el paso, pero los granaderos las empujaron con sus escudos y
golpearon con los mismos.
Uno de los granaderos traía un altavoz en realidad decía
cosas que lejos de calmar los ánimos la gente más se enardecía, “Dejen su
actitud agresiva y retírense del lugar” cuando en realidad la provocación la
estaban generando ellos. Logramos convencer a los jóvenes y se reincorporaron a
sus contingentes.
Aquí la estrategia por parte de los granaderos también quedo
clara, armar un mitote, engatusar a la gente que se dejara, montar que hay una
agresión en su contra, para poder justificar la represión y la detención de
algunos incautos. Este hecho quedo más que evidenciado.
Más adelante estaba un autobús de granaderos y en su
interior ya tenían como a 20 jóvenes detenidos, por su forma de vestir ninguno
era anarquista, tratamos de que los dejaran en libertad pero el carro empezó a
caminar aunque lo hacía de manera lenta ya que los manifestantes se lo
impedíamos, sin embargo entre el autobús y los manifestantes había un grupo
nutrido de granaderos, los cuales empujaban a los manifestantes con sus
escudos, en varios momentos los logramos parar pero accionaban los extintores y
la gente salía despavorida gritando que era gas lacrimógeno o pimienta,
llegamos a un costado del Senado, en la calle París, la cual estaba resguardada
por granaderos, volvieron a dispersar a los manifestantes accionando sus
extintores y el camión tuvo el camino libre, llevándose a los detenidos.
De ahí en adelante ya no hubo ningún tipo de incidente.
Conclusión:
1. Quedo
claramente comprobado que el supuesto enfrentamiento entre anarquistas y
granaderos no fue otra cosa que un montaje llevado a cabo por las autoridades
del D. F. y los grupos policiacos.
2. El grupo de
anarquistas fue provocado, los mismos granaderos arrojaron cohetones con la
finalidad de simular que los anarquistas los arrojaban para justificar la
represión.
3. Quienes
estuvieron arrojando la mayoría de cohetes y petardos fueron policías vestidos
de civil. A los contingentes se los aventaban a matar y a los granaderos se los
arrojaban como a dos metros de su contingente y siempre al piso.
4. Había un
grupo de provocadores, los cuales también han de ser policías, los cuales
engatusaban a los manifestantes para enfrentar a los granaderos, los que caían
en esta trampa por lo regular eran jóvenes.
5. El
entrenamiento que mostraron los granaderos es muy burdo, un auténtico montaje.
Pero al parecer les funciono en varios puntos.
6. Quedo
plenamente demostrado que la fabricación de los petardos que hacen mucho ruido
y que sacan humo blanco en cantidades exageradas son aventados y fabricados por
los granaderos o un grupo policíaco.
7. Quedo
plenamente demostrado que en esta manifestación participaron muchos policías y
granaderos vestidos de civil los cuales fingían atacar a los uniformados y
luego ellos mismos detenían a las personas que lograban embaucar para que
repelieran el ataque de los granaderos.
8. La mayor
parte de los detenidos el 2 de octubre, son personas que fueron embaucadas por
los mismos policías actuando como provocadores, también estuvieron deteniendo a
personas de manera selectiva.
9. En realidad
todo esto, no es otra cosa que un teatro mal armado.
Reclamo:
Miguel Ángel Mancera:
Como es posible que te prestes para hacer este tipo de
atrocidades en contra del pueblo.
Tú y el responsable de la seguridad Pública del D. F. y los
diferentes mandos policíacos están
actuando de manera fascista. Con el dinero del pueblo están armando,
entrenando, uniformando, alimentando y todo lo demás, a grupos policíacos que
después se los avientan al pueblo como perros furiosos.
No es posible que estés permitiendo que los mismos cuerpos
policíacos en complicidad con otras personas nefastas, estén preparando
escenarios para engañar, golpear y encarcelar a miembros del pueblo. Porque
como te habrás dado cuenta la mayoría de los detenidos no son personas que se
dediquen a delinquir.
Mancera con esta actitud no solo eres un delincuente por
estar fabricando culpables. También eres un gobernante fascista.
Nunca en la historia reciente de está País se habían visto
montajes tan burdos para chingar a la población que sale a manifestar su
inconformidad y a exigir justicia.
La criminalización de la protesta en tu gobierno está
agarrando dimensiones, las cuales se te pueden salir de las manos.
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